sábado, mayo 29, 2010

PERDIDO, pero muy a gustico


Acabo de terminar la increíble y adictiva serie de Perdidos. Desde el año 2004 en que se estrenó he oído, y mucho, hablar de una serie de culto que se desarrollaba en una isla. Un puñado de supervivientes de un accidente aéreo hacían lo que podían para medrar en medio del Pacífico. Bien, una especie de Isla de los famosos superpoblada por actores desconocidos más el Merry de "El señor de los anillos". Hice una anotación mental en un cajón de mi cerebro y tiré las llaves. ¡Cuan equivocado estaba!


Gracias a la terrible apisonadora del marketing, por el cual parece que a todo el planeta le tienen que gustar todo aquello que surja de sUS cojones, me decidí hace dos semanas a asomarme a este fascinante universo paralelo hawaiano. Efectivamente, la droga hizo su efecto y, día tras día, quería más y más. Las dos primeras temporadas, memorables, dejaron huella.


En una noche muy especial me pudo el cansancio y eché una cabezada, mezclando el contenido del primer capítulo de la segunda temporada con mis elaboraciones oníricas. No me estaba aburriendo, simplemente era muy tarde. Era lo mejor que me podía pasar puesto que la serie entró directamente en mi yo más emotivo, tomando como bandera la canción "Make your own kind of music", que anidaba en algún oscuro rincón de mi subconsciente, probablemente desde los tiempos de mi infancia.


Directamente me enamoré del personaje "Desmund Hume", interpretado por el actor anglo-peruano??? Henry Ian Cusick. Grande, muy grande. Desde entonces, deseé que permaneciese durante el resto de las temporadas. Era una especie de alter ego mío en la serie. Un hombre mediocre pero ambicioso, temperamental y algo loco pero bondadoso, que lucha por dar un valor a su vida, obsesionado con un amor imposible y manipulado por fuerzas ajenas a su voluntad, cuyo único objetivo en la isla es a la vez trivial, rutinario y, sin embargo, trascendental. No hablaré más para no desvelar nada. Tenéis que descubrirlo por vuestra cuenta. Merece la pena.


Por supuesto que tenemos otros protagonistas muy carismáticos:

El voluntarioso doctor, líder nato siempre dispuesto a echar una mano... claro que siempre vienen bien conocimientos de primeros auxilios en una isla desierta. Así cualquiera.


El chico malo, perezoso, vago a conciencia e hijo de puta de libro, pero que, con el tiempo, irá adquiriendo una importancia mayor en el desarrollo de los acontecimientos.


La chica mona, disputada por los cabecillas de la manada y con un turbulento pasado que parece poco creíble pero es interesante de ver.


El gordaco de la serie, un hispano indefinido que debe agradecer a los guionistas de la serie el no haberse reducido a un secundario cómico sino que es un referente al que todos mirarán en momentos clave.


Y, por supuesto, el gran Locke, hombre maduro tirando para "veterano" al que la isla le ha dado una oportunidad de demostrar dotes y habilidades que en la vida real no ha podido mostrar. Parece saber más acerca de lo que ocurre en la isla que el resto de acompañantes pero se reserva las respuestas para la ocasión más adecuada. Interpretado por Terry O'Quinn, al que ya le tenía fichado desde la estupenda pero no del todo reconocida serie "Millenium", protagonizada por Lance "Bishop" Henriksen. También ha participado en capítulos de Expediente X, con lo cual ya tenía caché para lo que le esperaba.

Existen otras historias muy atractivas y hasta poéticas como la de la pareja de coreanos o el padre que vuelve a tener una oportunidad de ganarse a su hijo. A base de flashbacks vemos de donde proceden cada uno de ellos, que hacían en la vida, sus esperanzas, sus miedos, sus motivaciones. En definitiva, un muestrario de personajes que da para enganchar a una audiencia muy diversa. A mí me ganaron con la temática de ciencia-ficción, que la tiene y buena, inspirada en la ciencia de vanguardia. Michio Kaku recomienda esta serie, ¿que más se puede decir?

Bueno, tras esta pequeña presentación no os voy a pedir que veáis esta serie. No me pagan por ello y ya está el mercadeo global funcionando por ahí. Simplemente diré que os perdéis una gran historia. Uno puede (y debe) perderse en la isla de "Perdidos" pero perderse Perdidos no tiene perdón.

PD: este post, al igual que la serie, NO van dirigidos a aquellos que no sean capaces de suspender el juicio y dejarse llevar por mundos más allá de esta rastrera, polvorienta y prosaica realidad que habitamos.


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