lunes, julio 06, 2009

Haberlos haylos...

Hombres que temen al encuentro sexual

En nuestra sociedad, el hombre se caracteriza por ser el que lleva la iniciativa en el plano de la conquista y la sexualidad. Pero hay algunos que sufren y lo pasan muy mal frente a tamaña responsabilidad. Son los llamados “varones vírgenes”, esos que aún siendo adultos jóvenes o mayores, nunca se han atrevido a tener una relación sexual o tienen poca o nula experiencia en el tema.

Según los expertos, aquellos varones que pasada cierta edad temen al encuentro sexual, por sentirse incapaces de llevar la iniciativa, son por lo general, personas tímidas, con una personalidad ansiosa, que temen ser evaluados en forma negativa, a ser criticados, ser objeto de burlas y al ridículo.

“En el fondo, tienen un inmenso temor a que los hieran. Por tanto, son personas inhibidas socialmente, que se angustian, sufren y sudan en exceso, incluso en conversaciones de a dos, y más aún, cuando deben hablar en público. Y cuando se atreven a acercarse a una mujer, es porque tienen la certeza de que no van a ser rechazados ni criticados”, asegura el psicólogo clínico Abel López.

Según explica el especialista, las causas que provocan este tipo de comportamiento generalmente tienen su raíz en una historia de castigo social. “Es posible que hayan tenido padres muy autoritarios o inadecuados, que hayan sido castigados física y psicológicamente.
Habitualmente, los hombres tímidos no han tenido una figura paterna adecuada”, asegura.

López indica que cuando se trata del hijo mayor que se forma sin el padre, y con una madre que cumple los dos roles, generalmente es ella quien le transfiere el rol que el padre ausente no cumplió. Con ello, el muchacho se siente con una carga de responsabilidad mayor y, por lo tanto, presenta una mayor ansiedad.

“El cuadro típico de un hombre que no ha llegado a tener relaciones sexuales a una edad adulta, es el miedo. Cuando se relaciona con grupos, transpira mucho, tartamudea y lo pasa muy mal, porque le teme hasta la situación social más mínima. Y a la larga se puede volver patológico y presentar un trastorno de personalidad ´por evitación´”, indica.

El sicólogo añade que este problema se gatilla generalmente al término de la etapa de la adolescencia, después de los 18 años. En ese período el hombre siente que el tiempo transcurre y que hay instancias sociales en las que él quiere participar, pero que su poca habilidad social no se lo permite. “Y ese pasa a ser un período peligroso, porque es cuando generalmente los jóvenes enganchan con el consumo de alcohol o de algunas sustancias desinhibidoras para sentirse más ´cancheros´”, aclara el profesional.

Sufrimiento que impide el primer paso


A juicio de López, este tipo de hombres cuando se enfrentan a una mujer que les atrae, sufren bastante y se demoran mucho en dar el primer paso. Y si se atreven a darlo, es porque ella le ha facilitado las circunstancias dándole señales absolutas de que no van a ser rechazados.

“Cuando se enfrentan a la posibilidad inminente de tener una relación sexual, es posible que en ellos se produzca con mayor facilidad las llamadas disfunciones sexuales, tales como la eyaculación precoz y problemas de erección. Ello porque si no han tenido experiencia sexual, el sólo hecho de estar en contacto con el cuerpo de una mujer, es mucha la potencia del estímulo y puede gatillar cualquiera de esos problemas. Además, como es una persona insegura, si no tiene en frente a una mujer que le dé seguridad y comprensión, lo más probable que se angustie mucho, y de ahí en adelante empiece a evitar los encuentros sexuales”, explica Abel López.

La mejor manera en que una mujer puede ayudar a su pareja con estas características, es primero que todo, teniendo una actitud activa para la conquista, que le facilite el camino, con el fin de darle la seguridad que lo desea sexualmente y que no va a ser rechazado. Una vez que se produce el encuentro íntimo, la mujer debe ser comprensiva, no criticarlo, ni disminuirlo.

“Al hombre le ayudaría mucho que la mujer lo relajara y conversara el tema con él en forma tranquila y normal. Pero como se trata de un hombre ansioso, el tema de conversar el problema también lo angustia, no sabe cómo abordarlo. Por eso, muchos hombres tratan de arreglar su situación solos, sin la participación de la mujer. Pero en general casi todas las disfunciones sexuales necesitan ser tratadas en pareja”, asevera el psicólogo.

Agrega que por lo general, cuando este tipo de hombres han tenido experiencias sexuales negativas, de rechazo, de críticas o humillación por parte de las mujeres, se transforman en personas cada vez más tímidas y acomplejadas que tienden al aislamiento y terminan evitando el contacto con el sexo opuesto. En este caso deben recurrir a psicólogos clínicos especializados en disfunciones sexuales.

“El tratamiento es fundamentalmente psicológico y en pareja. Y con una terapia adecuada, logran disminuir la ansiedad y el temor, llegando a funcionar sexualmente en forma sana y normal”, asegura el profesional.

¿Es que sólo las mujeres latinoamericanas se preocupan de nuestro caso?


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